jueves, agosto 31, 2006

Industrialización=Desempleo


El Margen XXVIII
Colaboración. La Tecla Indómita
¿Quién dijo que la prueba de la desindustrialización nacional la dan los millones de mexicanos que emigran hacia Estados Unidos y Canadá?... Pues dos lectoras de La Tecla que solicitan inclusive que no les enviemos textos si éstos carecen de sustento en la realidad...

El desprecio a la teoría en el mundo abstracto del valor --del dinero-- nos condena a la más terrible ceguera. Y de hecho nos condena en la práctica, pues a pesar de que es sobre este mundo que nace la filosofía (el Mediterráneo en tiempos de Sócrates ya era un mercado), en el repetir cíclico de la forma no conceptual y puramente cuantitativa D...D' (Dinero...Dinero incrementado), produce también de manera casi fatal la imposibilidad del pensamiento. Hacen la contradicción las escasas excepciones que, en su soledad, concentran todo el espíritu crítico de la época. Ya alertaba el buen Hegel contra el prejuicio de la modernidad para el que el sentimiento era desnaturalizado, manchado y hasta aniquilado por el pensamiento.

El producto por excelencia de la industrialización capitalista es el ejército industrial de reserva, la población sobrante, los 30 millones de abstencionistas que el pasado 2 de julio hicimos la suma de azules y amarillos y vivimos en El Margen. ¡Cuánta razón que tuvimos al no ir a votar en una elección de Estado que berreaba por todas partes: "si no votas, ¡cállate!"

Por un lado, los saltos en la composición del capital que se producen junto al proceso de acumulación --con el consiguiente dominio acrecentado del trabajo muerto sobre el trabajo vivo--, provocan la disminución de la demanda de trabajo por unidad de capital; por otro, la renovación del ciclo del capital original sobre una nueva base de composición técnica, genera la expulsión de parte del trabajo que ya estaba empleado. Y si a esta dinámica le sumamos el proceso de acumulación originaria en su nueva fase, esto es, de separación de los trabajadores directos de sus medios de producción (algo que ocurre ahora mismo y de modo violento en las comunidades indígenas del país), lo que tenemos entonces es el cuadro de la frontera México-Estados Unidos. Desde esta perspectiva --que puede estudiarse en los capítulos XXIII y XXIV del libro primero de El Capital--, no habría contradicción alguna entre la industrialización que vive el país a partir de su incorporación al TLC y la explosión del desempleo.

Lo de la muerte del "pueblo" por la acumulación capitalista, su división en clases sociales irreconciliables, no nos lleva --como pensaría el populista-- a arrojarnos en brazos del calderonismo, sino a sustituir la percepción del frente de liberación nacional antiimperialista por la de la lucha de clases que conduce necesariamente y en todos lados, según ha mostrado recientemente Antonio Negri, a la guerra civil y a la supresión del viejo Estado capitalista.

Y una pequeña acotación, ésta de El Margen. Sirva para darnos un respiro antes de tomar la cosa “concreta” como firmemente cierta:

Un conocimiento objetivo inmediato, por el hecho mismo de ser cualitativo, es necesariamente falaz. Aporta un error que ha de rectificarse. Carga fatalmente al objetivo con impresiones subjetivas; habrá, pues, que descargar el conocimiento objetivo; habrá que psicoanalizarlo. Un conocimiento inmediato es, en principio, subjetivo. Apropiándose de la realidad como de un bien, proporciona certidumbres prematuras que traban, más que ayudan, al conocimiento objetivo”. Gastón Bachelard, La Formación del Espíritu Científico, Siglo XXI, México, 2004, p., 248.


3 comentarios:

Nina Torres dijo...

La reciente colaboración de La Tecla Indómita aporta una visión fresca en el marasmo grisáceo del debate cotidiano, al recordarnos la relevancia (conceptual e histórica) del ejército industrial de reserva. Sin embargo, asumir que los "30 millones de mexicanos" que no votaron el pasado 2 de julio representan ese ejército industrial de reserva que, además, "hacen la suma de azules y amarillos" me parece, por decir lo menos, tan ideológico como aquellas otras expresiones que indican el carácter "bicolor" del México postelectoral.
En todo caso, me parece que una introducción al debate político conceptual como el propuesto en esta última colaboración de La Tecla Indómita fue saboteada por su(s) autor(es) con el barrunto ideológico (pareciera que resultó màs relevante enfatizar en la coloración--absurda por ficticia-- que en el desarrollo de las tesis asumidas por La Tecla...).
Saludos de Nina.

Anónimo dijo...

Bueno, agradecemos a nuestra querida Nina haberse tomado la molestia de leernos y de comentar lo que enviamos ayer. Ciertamente es un exceso afirmar que los 30 millones de abstencionistas hacen el ejército industrial de reserva, fue una provocación de nuestra parte, una licencia que nos tomamos para quitarle lo "tiórico" a nuestro texto y proponer una lectura distinta del abstencionismo, el cual no es para nada esa masa de apáticos fascistas que dice Guillermo Almeyra. Con todo, un cruce de estadísticas nos dice que la suma del EIR no dista mucho de esos 30 millones. La Tecla Indómita.

Anónimo dijo...

Seguramente sí, el EIR deberá ser uno de los contingentes más numerosos en el agregado abstencionista. Pese a que esto tendría que demostrarse, no me parece descabellado pensar que, frente al desmoronamiento de los “mercado de trabajo” (entendidos como compartimientos cerrados en donde la intervención del Estado-Nacional-Sindicalista ajustaba hacia abajo los precios del factor trabajo) por conducto del finiquito de los Estado Nacionales, el grueso del desempleo y sub-empleado haya optado por colocarse en el lado de El Margen y hacerlo explicito mediante la abstención. Sólo por cuenta de este acto silencioso el soldado del EIR se convierte en ciudadanos del mundo...Sin pasaporte ni visa. El Margen