El Margen XLIII
Vodka Azul
Foto-Transustanciación: Fraçoise Devaud
Texto: Salvador Rivera
Un hombre de 45 años, no más. Diez de la mañana, porción doble de vodka en “Los Abetos”, cantina de noble tradición sobre avenida Jalisco: barrio de Tacubaya. Con el vodka en “Los abetos” el ciclo de todas las mañanas toca a su fin:Texto: Salvador Rivera
regadera-cajero-periódico-cigarrillos-trago;
regadera-cajero-periódico-cigarrillos-trago…y así.
regadera-cajero-periódico-cigarrillos-trago…y así.
La tarde y la noche son otra cosa, espacios, horas durante las que se consuman otros ciclos, otros itinerarios. La mañana es siempre la misma, siempre así…iluminada, azul.Sobre la mesa: el diario, el vaso desde el que asciende una bocanada de humo, un soplo de niebla:
Observo la columna de niebla que se levanta desde el fondo del vaso, pienso sobre el significado oculto del movimiento espiral. En la forma de las galaxias, del tifón, del agua, de la vida, del tiempo.
Pienso en la concatenación de ciclos a través de saltos expansivos cada vez más amplios, más abiertos, más abarcativos. Regadera-cajero-periódico-cigarrillos-trago; es también otro ciclo que rompe en la espiral del trago hacia otra nueva regadera de luz que desemboca en otro trago azul y en otra regadera de vida mas extensa, más y más amplia. El ciclo de mi rutina, de mi vida, se engarza con la espiral de niebla, se hace con el movimiento del rehilete, de las constelaciones.
Pienso en la concatenación de ciclos a través de saltos expansivos cada vez más amplios, más abiertos, más abarcativos. Regadera-cajero-periódico-cigarrillos-trago; es también otro ciclo que rompe en la espiral del trago hacia otra nueva regadera de luz que desemboca en otro trago azul y en otra regadera de vida mas extensa, más y más amplia. El ciclo de mi rutina, de mi vida, se engarza con la espiral de niebla, se hace con el movimiento del rehilete, de las constelaciones.
Humo de alcohol añil, niebla en el vaso
Danza de mi embriaguez dibuja el trazo.
Danza de mi embriaguez dibuja el trazo.
Duda, se levanta, paga la cuenta y se dirige hacia la puerta de salida. Avenida Jalisco estalla en mambo. Sin duda el Mambo en Sax de Pérez Prado, piensa. Son las doce del día, el hombre de cuarenta y cinco años trastabilla en dirección al sur, hacia las montañas del Ajusco… porque la tarde y la noche son otra cosa; horas durante las que se consumen otros ciclos, otros itinerarios. La mañana es siempre la misma, siempre así… iluminada, azul, piensa y se va.






